Every saint has a past, every sinner has a future.
Nada como estar parada en la cima de una montaña, respirando el aire frío, tocando la tierra helada, sentir el aroma del romero fresco y sentirte un ser tan chiquito, tan insignificante.
Con la inmensidad a la vista, que no entre en la cabeza como pueden existir tales eminencias, tan perfectas, autenticas, alucinantes, coloridas, llenas de historias, de pasos, de vegetación.
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